La juventud del mundo despertó de su letargo cuando vio la forma en que la cobardía, la apatía y comodidad de sus mayores estaba afectando y nulificando su futuro. Desde la “Primavera árabe” que tuvo su detonante cuando un joven fue impedido de vender frutas para solventar el sustento de su familia y se inmoló públicamente en protesta de la arbitraria acción de su gobierno, se han sucedido levantamientos civiles exigiendo cambios democráticos, económicos, y sociales en numerosas partes del mundo.

Ante todos los embates en contra del futuro de la juventud mexicana, lo ocurrido el 11 de mayo, (M-11) tendrá un nuevo significado para México. La valiente demostración de hartazgo y reclamo de una juventud preparada, informada y participativa ha dejado una huella imposible de disimular, por más que los medios masivos de comunicación estén permeados por intereses mezquinos y antinacionales.

Los estudiantes de la Universidad Iberoamericana manifestaron su repudio a continuar con la serie de agravios a la población de México. El rechazo a la vuelta del PRI al gobierno del país, ahora personificado en el manipulable Enrique Peña Nieto “es un ejemplo que enorgullece” como lo apuntó el catedrático y periodista Víctor M. Toledo (La Jornada 18-05-12). México gritó mediante las voces de los jóvenes universitarios. Otro aspecto de suma importancia es que en el país en donde 4 de 5 partes de la educación superior es pública, la manifestación haya brotado en jóvenes de la clase media alta y alta para instalarse en una universidad privada.

Y eso sólo es el inicio, ya que este jueves 17 en la Unam se llevó a cabo un ejercicio de votación en el que participaron estudiantes, académicos y trabajadores de la máxima casa de estudios y el resultado de las 28 casillas instaladas fue que el 85.61 por ciento de la votación fue a favor de Andrés Manuel López Obrador.

Soy Lourdes Carrillo de Calvario y les deseo una feliz semana.