La Laguna de Cuyutlán no solo ha sufrido los azolves naturales que bajan de los cerros. Las obras del gobierno federal han dejado un severo impacto ecológico desde la década de los 70, cuando se construyó la planta Termoeléctrica.

En este mes de febrero, pescadores se han manifestado en las inmediaciones de este cuerpo de agua, realizando una serie de bloqueos a vialidades de acceso a la empresa Gas Zeta.

En la década de 1980 fue construido el acueducto Armería-Manzanillo y para ello fue necesario aplicar un relleno para tender un camino de terracería en el vaso dos de la Laguna, por donde fue colocado el tubo que abastece de agua a la ciudad.

Hasta ese momento los pescadores no se quejaban y, desde el vaso uno hasta el tres de la Laguna, extraían grandes volúmenes de diversas especies, incluso fue construida una estructura especial para incrementar la captura de camarón.

En 1938 fue construido un túnel para alimentar desde el mar a esta laguna. Más de tres décadas después, en los años setenta, fue habilitado el canal de Ventanas  para alimentar el enfriamiento de las calderas de la Termoeléctrica.

El agua que fluía hacia la Laguna parecía suficiente para mantener los niveles adecuados, hasta que los pescadores comenzaron a acusar que la Termo succionaba la mayor parte del líquido que ingresaba, matando millones de larvas de especies marinas.

Fue entonces que en los años noventa, la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) invierte y construye el canal de Tepalcates, mismo que le dio mayor vida a la Laguna.

El canal se amplió recientemente para permitir el paso de buques metaleros que abastecen a la Regasificadora.

Este proyecto de la Regasificadora obligó a que se construyera el ferroducto que atraviesa la Laguna en el vaso dos. Para ello, las empresas a las que la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) adjudicó el proyecto en diciembre de 2009 (Tradeco Infraestructura, Innovaciones Técnicas en Cimentación, así como Unión Presforzadora y Promotora y Desarrolladora Mexicana), colocaron un relleno para poder construir la obra.

Es por esto, que los pescadores se han manifestado nuevamente, ya que esas toneladas de lodo y tierra que fueron colocadas para rellenar el trazo sobre la Laguna y poder colocar el viaducto ferroviario, no han sido retiradas.

La Profepa dio a conocer el martes 20 de febrero, que habría multado a las empresas responsables con más de $1 millón de pesos, pero no señala a cuál de ellas. Tampoco especifica si las obligará a retirar ese relleno, tal como lo indica el Estudio Ambiental (MIA) mediante el cual les fue autorizado hacerlo en primera instancia.

El conflicto no parece resolverse fácilmente. El gobierno ha ofrecido realizar el dragado de canales en el vaso uno, y mientras un grupo de pescadores ha dado su anuencia, otro que comparte postura con los vecinos habitantes de la colonia Alameda, se opone, debido a que los lodos de la Laguna no serán retirados. 

Para resolver el problema de azolves en la Laguna de Cuyutlán, al que se le agrega el conflicto con los pescadores, requiere de cientos de millones de pesos, y esa es una tarea pendiente.

Texto: Jesús Lozoya