Lo triste de esta historia es que en Colima se destina más del 50% del presupuesto en sueldos y salarios, y únicamente el 4% en inversión productiva.

Significa que habrá tan solo 340 de 8,500 millones para hacer obra pública como arreglar carreteras, hospitales, escuelas, puentes, luminarias, entre muchas otras obras.

Como puedes ver, estimado radioescucha, es importante saber cómo se compone el presupuesto, ya que nuestra calidad de vida está de por medio.

El gobierno tiene la toda la responsabilidad de decidir a dónde se va el gasto público. Hay que hacerlo en lo que requiere la población y no en lo que ocupa el mismo gobierno y su infladísima administración.

Transparencia y rendición de cuentas, estas dos palabras son las claves, por las que deben de transitar todas las decisiones del Gobierno.

Sólo así se garantiza legalidad para todos.

Soy Fernando Antero.

Formemos conciencia sobre el quehacer público.

Hasta la próxima.