Jesús Magaña Espinoza, ciudadano, denunció que producto de los golpes que recibió de parte de supuestos agentes de la Policía Estatal Preventiva el pasado 26 de marzo de 2012, sufre aún lesiones serias en la columna vertebral, por lo cual permanece en silla de ruedas. Por la agresión, dijo que tuvo que ser atendido por un traumatólogo y someterse a rehabilitación que, finalmente, le permite caminar con apoyo de muletas.

En entrevista, detalló que el 26 de marzo de 2012 acudió a la colonia Josefa Ortiz de Domínguez, al oriente de la capital de Colima, para ver a su hijo debido a que está separado de su esposa, aunque cuenta con una orden de un juez que le autoriza convivir con su primogénito. Sin embargo, recordó que su suegro no le permitió ver a su hijo y habló a la Policía para solicitar que fuera retirado.

A los uniformados, recordó, trató de explicarles que tenía el permiso de un juez para convivir con su pequeño e intentó mostrarles el documento, obteniendo como respuesta golpes mientras lo subían a la patrulla.

Magaña Espinoza aseguró que tras los golpes en la patrulla y en los separos, terminó en el hospital con lesiones en la columna vertebral. A partir de esa fecha, comentó, ya no pudo trabajar y por ello no tiene dinero para pagar un buen abogado y exigir justicia.

Denunció que la Agencia del Ministerio Público que atendió su caso, no permitió que a su expediente se le incluyera el examen médico y consideró que los uniformados que lo golpearon no pueden ser acusados de algún delito.

“Hasta ahora no se ha hecho justicia y por eso estoy aquí para pedir justicia. Quiero que me den una indemnización por los daños que me hicieron”, concluyó.