Se nos habla de muchas maneras y pareciera que no queremos escuchar.

Hoy comparto con ustedes algunas promesas que debemos atender, para una mejor vida y salvación.

Te confiaste en tu maldad, diciendo nadie me ve, tu sabiduría y ciencia te engañaron y dijiste en tu corazón, yo y nadie más.

Dios te enseña provechosamente y te encamina por el camino que debes seguir.

Ninguna arma forjada contra ti prosperará y condenarás toda lengua que se levante contra ti en juicio, esta es la herencia de los hijos de Dios.

Porque mis pensamientos no son tus pensamientos, ni tus caminos son mis caminos, dice Dios.

Sus manos están contaminadas de sangre, sus dedos de iniquidad, sus labios pronuncian mentira, habla maldad su lengua.

No hay nadie que clame por la justicia, ni quien juzgue por la verdad, confían en vanidad, y hablan vanidades conciben maldades y dan a luz iniquidad.

Por eso se aleja la justicia y no los alcanza la rectitud.

Y porque escogieron sus propios caminos y su alma ama sus abominaciones, también yo escogeré para ellos escarnios y traeré sobre ellos lo que temieron, porque llamo y nadie responde, hablo y no oyen, sino que hacen lo malo delante de mis ojos, y escogieron lo que me desagrada, dice Dios.

Porque conozco sus obras y sus pensamientos. La tierra se contamino bajo sus moradores, porque violaron las leyes, falsearon el derecho, y quebrantaron el pacto.

Hay de los que a lo malo dicen bueno y a lo malo bueno.

La altivez del hombre será abatida  y la soberbia de los hombres será humillada.

Mensaje contenido en el Libro de Isaías, donde Dios nos hace un llamado a reconsiderar la vida que llevamos, partiendo de lo que nos ha mandado amar a los demás como a nosotros mismos.