El maíz es el fruto de un pasto, el teocintle, que crece de forma nativa en México desde hace más de 7000 años. En el libro Popol Vuh, el pueblo mesoamericano manifiesta que los dioses crearon a los seres humanos con masa de maíz. El cereal multicolor está inscrito en nuestra cultura con una amplia variedad de usos y aplicaciones, como alimentos, fibra, medicina, etc.

El centro de origen es en territorio mexicano, se ha observado su aparición en Puebla, Oaxaca y en la región Colima-Jalisco. El maíz es parte esencial del agroecosistema milpa, es decir, un espacio de cultivo en donde se asocian plantas básicas de nuestra alimentación: el frijol, el chile y la calabaza, aunque se han encontrado vestigios de hasta 300 plantas útiles cultivadas en la milpa.

Al llegar los españoles a América, se combinaron las técnicas de cultivo y se mejoraron las características del maíz por medio de la hibridación. Así nacieron muchas variedades, que se adaptan muy bien a distintos climas y alturas. Ahora podemos disfrutar todos los colores, sabores y usos del maíz gracias a que nuestros antepasados diversificaron este importante cereal.

Hoy en día, el maíz como lo conocemos está en peligro. La amenaza de su contaminación genética es inminente, a pesar de ser el cereal que más se cultiva en todo el mundo. Celebremos al maíz como parte cosmogónica de nuestra cultura y honremos a nuestros antepasados respetando y cuidando su legado, así como protegiéndolo para las futuras generaciones. Hay que ser buenos ancestros.