Terminan los Juegos Olímpicos y volvemos a la normalidad que se había suspendido. No más idas subrepticias al televisor para saber los resultados de una prueba o los marcadores de un partido. No más manifestaciones patrióticas por la victoria de un competidor o un equipo que gane una medalla cobijados bajo la bandera de nuestro país. Veremos también una reducción sust antiva de los payasos en los noticieros, excepto –obviamente- en el noticiero de Brozo, el Payaso Tenebroso.

Así es que podremos volver a la normalidad y descubrir que, mientras estábamos pegados al televisor viendo las competencias de esgrima, salto, atletismo, etcétera, el dólar interbancario se colocó en 13 pesos con diez centavos, señal de una recuperación que dejará de nueva cuenta al peso en ventanilla en la franja apenas por encima de los doce pesos con cincuenta centavos.

Ahora podremos estar pendientes de qué resuelve el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación y enterarnos de si efectivamente Enrique Peña Nieto será el próximo presidente de México. Podremos empezar a especular sobre el gabinete y hasta “colocar” a algunos colimenses para que tengamos esperanzas de influir en la próxima administración federal… con suerte y hasta obtener un hueso.Lo más importante es que pensemos con seriedad y con urgencia que este

país está a medio construir y que –a cada paso- se le aflojan tornillos, pierde tuercas y rechina por falta de un verdadero proyecto de nación, de una visión de estado y de un plan que haga realidad nuestros sueños y cumpla con nuestras esperanzas. Si no puede Peña Nieto y su equipo, desde la sociedad civil debemos colaborar para lograrlo, ayudarle, cualquiera que sea tu filiación política a hacer viable el triunfo de nuestro país sobre la pobreza y sobre el crimen. Los legisladores priistas estorbaron a dos presidentes panistas, ¿Harán lo mismo ahora los legisladores panistas o tendrán la estatura de miras que la nación les reclama y su posición de privilegio les exige?