Estados Unidos está abierto a una solución para el diferendo sobre el tomate mexicano, pero no va a imponerla a sus productores de Florida, declaró el subsecretario de Comercio Internacional, Francisco Sánchez.

“No voy a forzar un remedio sobre ningún productor interno, pero estoy comprometido a hallar una solución que sea razonable para Estados Unidos y para México”, declaró Sánchez en el centro de análisis Wilson, donde intervino en un debate sobre la relación comercial bilateral.

“Para ser claros, este tema forma parte de un caso antidumping que arrancó hace 16 años”, explicó y añadió que “lo único que añadiré es que nuestra relación es mucho más grande que una disputa acerca de tomates”.

El Departamento de Comercio anunció en septiembre que aceptaba de forma preliminar estudiar la demanda de productores de tomate de Florida que alegan que los tomates mexicanos que llegan a Estados Unidos lo hacen a un precio inferior a su coste real de producción.

En octubre esa resolución provisional fue publicada oficialmente y se pidió a ambas partes que presentaran sus alegatos.

El plazo ha sido ampliado hasta el 30 de noviembre, informó un portavoz del Departamento de Comercio a la AFP.

Productores mexicanos e importadores estadounidenses del fruto señalan que tras esa medida podría haber motivos electoralistas, puesto que fue aceptada justo en vísperas de los comicios presidenciales de noviembre, en los que Florida jugaba un papel clave.

Las exportaciones de tomate mexicano representan unos 1.800 millones de dólares al año.

 

Con información de El Economista