El escultor poblano Bernardo Luis López Artasánchez, encargado de elaborar la escultura del expresidente Miguel de la Madrid Hurtado, dio a conocer algunos detalles sobre el busto que realizó del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, sobre la tradición escultórica de su familia y algunas otras historias relacionadas con su labor artística.

En entrevista con RadioLevy, afirmó que desde hace la década de los ochentas visita la entidad de manera frecuente, pues tiene familiares que residen aquí y que, de alguna manera, le han ayudado a dar a conocer sus piezas y a conseguir clientes.

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A continuación te presentamos lo que él nos contó:

 La tradición familiar artística 

Bernardo López precisó que tanto él como su hermano Miguel han seguido la tradición familiar de dedicarse a la orfebrería, aunque en sus comienzos elaboraban únicamente objetos en pequeño formato, como maquetas.

Añadió que su tatarabuelo, quien fue militar pero también joyero, sobre todo de orfebrería religiosa, transmitió estos conocimientos a su hijo, es decir, el bisabuelo de los hermanos López Artasánchez, cuya obra más destacada fue el marco que cubre el ayate de Juan Diego, en la Basílica de Guadalupe de la Ciudad de México.

“En nuestra familia existen dos celebraciones muy importantes, una de ellas es el 12 de diciembre, porque nuestro bisabuelo hizo el marco de la Virgen de Guadalupe que cubre el ayate de Juan Diego”, explicó.

“Otra celebración es el 5 de mayo de 1862. Las dos van ligadas porque nuestro tatarabuelo, Francisco López, va a defender Puebla junto con las fuerzas de Porfirio Díaz, encabezados por (IgnacioZaragoza, y tras la intervención francesa se quedan a vivir en Puebla, ellos iban desde Oaxaca (…) Francisco López y González Pacheco, nuestro tío abuelo, fue considerado el mejor orfebre del siglo pasado, quien inició la cultura de la escultura en bronce, entonces nosotros somos la quinta generación de orfebres escultores”, abundó.

 Un busto de Donald Trump hecho por manos mexicanas 

Una de las obras más famosas de López Artasánchez es un busto del ahora presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, pues cuando se dio a conocer esa situación, muchas personas, sobre todo en México, creían que existía una amistad sólida con el empresario, cuando en realidad las cosas fueron distintas.

“Lo conocí en octubre de 2010 en un concierto de Roger Waters en el Madison Square Garden, en Nueva York. Yo entonces no tenía idea de que entre sus aspiraciones se encontraba ser candidato, así que me acerqué junto con mi esposa a tomarme una foto con él”, aseguró.

Destacó que Trump le preguntó a qué se dedicaba, y cuando le contó que era escultor, el magnate le pidió que le enviara un catálogo de sus obras, pues si le gustaba una, se la compraría.

“Estando aún en Nueva York compré plastilina y modelé un busto de Trump, regresé a México e hice una versión mejor, entonces por mi propia cuenta comencé a trabajar en el busto (…) Luego vino mi primo, que vive en Nueva York, y con él le mandé un modelo en resina junto con una carta recordándole quién era, cómo nos habíamos conocido y el precio de la obra, pero no hubo respuesta”, abundó.

Mencionó que fue hasta enero de 2011 cuando el equipo de Trump lo buscó, y acordaron que para el mes de febrero la obra podría ser terminada y llevada hasta las oficinas del ahora presidente estadounidense.

“Fuimos mi primo Beto, mi esposa Mayra y yo, estábamos muy nerviosos (…) Tuvo una conversación de diez minutos con mi primo sobre la crisis de 2009, conversaciones entre economistas (…) Después de ver la escultura su actitud cambió totalmente”, dijo.

“Llamó a dos personas para que la vieran y dieran su opinión, y cuando le dijeron que sí se parecía, cambió por completo, comenzó a mostrarnos su cuarto de los afectos, lo que había en el fotos familiares, fotos con personajes famosos, con personas que él admira, muy cordial”, afirmó.

 La escultura de Tlahuicole (o el parteaguas) 

Bernardo relata que en sus inicios se dedicaban únicamente a realizar figuras en formatos pequeños, sin embargo, cuando el entonces alcalde de Tlaxcala, Joaquín Cisneros, les preguntó si habían trabajado ya en esculturas de 5 metros de altura, los hermanos respondieron que sí, por lo que se vieron comprometidos a llevar a cabo por primera vez una obra de esas magnitudes.

“Nosotros nunca habíamos trabajado piezas grandes, sólo de 1.5 metros de altura, cuando mucho, y si hay diferencia, se necesita la ayuda de ingenieros para piezas de esas magnitudes porque son esculturas huecas, pero llevan un esqueleto para que estén firmes, que el viento no les haga nada. A partir de entonces ya nos sentimos listos para trabajar piezas grandes”, afirmó.

 La Glorieta del Charro, en Colima 

Los hermanos Bernardo y Miguel López Artasánchez son los autores detrás de la escultura de la Glorieta del Charro, en la capital colimense, y que se inauguró el 20 de noviembre de 2011.

“Es un orgullo regresar aquí, siempre he dicho que los mexicanos tenemos cierta carencia en saber celebrar, no sabemos reconocernos, en Colima el haber reconocido a los charros con una escultura es un honor, aquella ocasión fue una celebración muy bonita, hay que recordar que la charrería es nuestro deporte nacional”, señaló.

 Piezas especiales 

Finalmente, Bernardo dio a conocer que si tuviera que elegir tres obras destacadas, serían:

“La bella airosa”, ubicada en la Plaza Bicentenario, en Pachuca, Hidalgo.

“La maqueta de Puebla”, un trabajo que se encuentra en este estado, el primero que realizó en conjunto con su hermano Miguel, aunque es en formato escala.

“La Glorieta del Charro” en la avenida 20 de noviembre de Colima capital.