¿En qué parte del cuerpo sentimos más excitación?
40 | Exclusiva | 26 de Julio del 209 | 09:20
 
Puntos extremos de excitación sexual  


Por Sissí Merchánd

El Tantra es una disciplina hindú, de carácter religioso, ritual y esotérico que se conecta en todos los aspectos de la existencia de quienes la practican. Es una forma de vida, de la cual el sexo es una pieza importante y donde las caricias son elementales.


No todos somos iguales, cada uno de nosotros tiene uno o varios puntos débiles o sensibles en nuestro cuerpo dentro de las llamadas zonas erógenas. Estos puntos, en el momento que son tocados, rozados o acariciados, provocan en nosotros una excitación inmensa que nos lleva al éxtasis. Soy Sissí Merchánd y traigo para Tiempo & Stilo Los puntos máximos de nuestras zonas erógenas.



Las áreas del cuerpo humano donde más desea ser tocado cada quien.

Un principio fundamental del Tantra para el acto amoroso establece que el placer sexual puede incrementarse considerablemente siempre y cuando: uno, la pareja no vaya inmediata y atropelladamente a las zonas genitales, sino que antes explore y pruebe otras zonas del cuerpo que también producen excitación y placer; y dos, que ninguno de los miembros de la pareja tenga prisa en llegar a un orgasmo final, sino que cada uno vaya descubriendo y sintiendo, lenta y progresivamente, compartiendo con la pareja, las distintas e intensas etapas del placer sexual que acompañan a dicha sesión amorosa.



En la doctrina tántrica la lengua es básica

Partiendo de esos dos ángulos fundamentales del principio tántrico, que en resumen son la variedad de momentos de placer así como el retardo del clímax orgásmico en el momento amoroso, se presentan aquí cuáles son esas otras partes del cuerpo que además de las zonas genitales producen un altísimo grado de placer sin que necesariamente conduzcan al orgasmo final.

Las mujeres y los hombres multiorgásmicos, a través de las caricias a modo tántrico en sus distintas zonas erógenas, pueden llegar a niveles de excitación orgásmica no eyaculatoria varias veces en una sesión amorosa.


Conocer y aprender el mapa erógeno de la pareja brinda excelentes resultados

Si sobre el cuerpo hiciéramos un mapa indicando los puntos más sensibles a las caricias, encontraríamos los siguientes: en la mujer; los lóbulos y detrás de las orejas, el cuello, los senos, ombligo, la zona interna de los muslos justo al final de la pierna, la boca, los labios y el paladar, las axilas, el antebrazo y la palma de las manos, también los tobillos y tras la rodilla; incluso se dan casos que aunque parezcan de película son reales, de mujeres que tienen puntos erógenos extremos en la zona de la campanilla.

En el hombre es diferente; sus puntos extremos están localizados sobre todo en la parte interna de los tobillos, las piernas y muslos, los párpados; los labios y la barbilla, según el tantra, producen cosquilleo en las zonas genitales; una zona que los hace vibrar son los glúteos, y otra muy intensa las tetillas, sin olvidar el bajo abdomen, el triángulo del bello púbico y el “punto del millón de dólares”… el perineo.


No siempre la estimulación de las zonas erógenas produce placer, depende sobre todo de cuánto conozcamos a nuestra pareja

Existen puntos que tanto para el hombre como para la mujer son muy intensos, como la boca, por ser signo de interioridad, y claro, la lengua, el paladar y los labios por dentro, que implican intimidad y sensación de penetración. La sensación que se logra acariciando con la lengua es muy fuerte, tanto para el que acaricia como al que le acarician, ya que la lengua está considerada en la doctrina Tantra como transportador de energía.

Las caricias tántricas se pueden comparar con la llamada terapia de "enfoque sensitivo" (de Master & Johnson), que pertenece a nuestra cultura occidental y que consta de una serie de ejercicios destinados a demorar el clímax sexual. Estas caricias de los Tantras consisten en cinco fases que pueden hacerse en un solo encuentro amoroso, pudiendo repetirse tantas veces como sea posible. Conócelas a continuación.


Acariciar lentamente el cuerpo de tu pareja encontrando uno a uno sus puntos erógenos máximos

La primera fase es, acariciarse mutuamente el cuerpo con movimientos circulares y después hacerlo de arriba abajo durante 15 minutos, para luego tomarse un descanso y repetirlo nuevamente por otros 15 minutos. Es la forma idónea que nos indica el Tantra para el inicio del disfrute en pareja.

Puedes ir acariciando lentamente y sin prisa el cuerpo de tu pareja, encontrando y reconociendo poco a poco sus puntos máximos. No es difícil identificarlos, ya que sus movimientos, exclamaciones y contracciones corporales te lo irán indicando; y tú lo irás disfrutando placenteramente conforme vayas abordando cada uno de los puntos extremos en sus zonas erógenas.


Ejercicios destinados a demorar el clímax sexual

En la segunda fase, juntos, en silencio, ponerse en posición de “cucharita” para disfrutar de la proximidad total de los cuerpos sin llegar más allá. Supongamos,  que les cuesta mantenerse en esa posición sin intentar algo más, entonces, colóquense frente a frente para disminuir la intensidad erótica, y acaríciense la entrepierna, los tobillos, el abdomen y el cuello; pero ojo, deben ser muy suaves y superficiales, es decir, casi sin tocar la piel, sólo un ligero roce con las yemas de los dedos.

En la tercera fase, se incorporan caricias en partes íntimas pero, con ligeros movimientos circulares, acercando primero una mano hacia otra y distanciándolas después. 

La cuarta fase consiste en pasar repetidamente ambas manos desde la parte baja y escondida de nuestra pareja (el interior de las piernas y muslos) hacia arriba,  recorriendo lentamente con el contacto de las yemas de los dedos toda la longitud de su zona íntima.


Los puntos extremos varían de una persona a otra

La quinta y última fase consiste en acariciar, también con las yemas de los dedos o la punta de la lengua, ininterrumpidamente hasta lograr el éxtasis, los puntos máximos de las zonas más sensibles de la pareja, recordando que siempre habrá algunos puntos que destacan de los demás.

Ese estado superlativo de placer se explica debido a que esas cinco fases de caricias continuas suelen producir tensión sexual, la que a su vez provoca un aumento en el ritmo de la respiración, el pulso y la presión sanguínea, y en consecuencia, esas reacciones generan un sentimiento de tensión muscular y mental generalizada, que con un  poco de disciplina y constancia nos lleva al éxtasis.


Extrema excitación y orgasmos no eyaculatorios

Estas sensaciones logradas mediante las caricias en las zonas erógenas son, en sí mismas, un tipo de orgasmo extra corporal (orgasmo no eyaculatorio), que eventualmente lleva hacia formas distintas de éxtasis, pues su energía puede sentirse también fuera del cuerpo físico, como una esfera fluida.

Sin embargo, no bastan el conocimiento y la práctica para alcanzar este tipo de orgasmo supremo, sino que antes que nada  se requiere un amante que le dé preponderancia a la energía espiritual, sin dejar de lado lo que concierne al buen funcionamiento de sus cualidades sexuales.
 
 
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