Luego de los 40, el sexo ¿se sufre o se goza?
Redacción angelguardian.mx | Exclusiva | 6 de Julio del 209 | 15:28


Por Sissí Merchánd

El temor a la menopausia está tan extendido en el mundo femenino, que causa más daño la sola palabra menopausia que los verdaderos trastornos propios de esa condición.  

A tal grado es letal la exclamación “ser menopáusica” en la mente de las mayores de cuarenta años, que tiene un valor parecido al que tuvo en épocas pasadas la palabra leprosa, que asustaba y alejaba con solo ser pronunciada.

En el caso de los hombres es más grave, ya que es tan grande el temor que sienten ellos de perder sus facultades después de los cuarenta años, sobre todo las sexuales, que su condición de andropáusicos ni siquiera es admitida en el lenguaje común; el hombre teme más que la mujer a perder sus atributos juveniles, y a tal grado se obstina con eso, que ni siquiera ha aceptado mencionar la palabra andropausia.

La menopausia y la andropausia son etapas similares en hombres y mujeres. Sus síntomas incluyen, entre otras cosas, dificultad de atención y concentración, cambios en el estado de ánimo, alteraciones sexuales, depresión, fatiga, disminución de memoria, alteraciones de sueño, sudoración; y tanto hombres como mujeres pasan por este tramo un tanto incómodo en su vida. Ambas etapas se pueden sobrellevar con una vida sexual plena.



La sociedad y los medios masivos de comunicación asocian sexo con juventud, casi como si se tratara de sinónimos

Esa satanización hacia ambas palabras andropausia y menopausia, no le sucede al término adulto maduro, que en la cultura moderna no necesariamente significa para todos un sinónimo de enfermedad y plena decadencia. Para llegar a adulto maduro se debe pasar por la menopausia o la andropausia, donde hay cambios, sí; hay disminución de algunas funciones, sí; pero también hay nuevas capacidades y ventajas.  

Conocer bien esas disminuciones así como las nuevas ventajas de haber ingresado a la edad madura, va a depender de que podamos llevar una vida sexual no solamente llevadera, sin decadencias, sino una vida sexual más interesante, atractiva y hasta más satisfactoria.


En el hombre, se pierde urgencia para eyacular, hay demora en la erección, el rendimiento sexual y la potencialidad disminuyen.

Aunque muchos digan lo contrario, es a partir de los cuarenta que inicia la edad donde hombres y mujeres afirman que gozan del sexo con mayor intensidad, porque las mujeres mejoran su capacidad orgásmica y se dan más tiempo para el goce sexual. Y los hombres, valoran positivamente los cambios surgidos en el comportamiento sexual durante la andropausia, como los orgasmos gratificantes no eyaculatorios, que les dan mayor disfrute.
Según lo indican diferentes estudios clínicos, como el del Centro de Estudios del Envejecimiento de la Duke University en Estados Unidos, a partir de los 40 años, tres de cada cuatro hombres y mujeres reconocen haber mejorado su experiencia orgásmica durante el acto sexual, y siete de cada diez de ellos y ellas, mantiene relaciones al menos una vez por semana.


La menopausia y la andropausia, en sí mismas, no tienen ninguna incidencia sobre el goce sexual.

El estudio reveló además que, ocho de cada diez  parejas estables sigue interesada en su sexualidad, aún más allá de los 70 años.
Lo que preocupa a los que han pasado de los 40, son los achaques propios de la edad, que provoca que su cuerpo se aleje del estándar cultural, y no natural, que relaciona sexualidad con delgadez y piel sin arrugas. Pero la real preocupación es, un cambio sobre el que existen muchos prejuicios, pero pocos conocimientos sobre el uso de las palabras “andropausia y menopausia”.


Los hombres, no hablan usualmente del tema, lo ocultan porque socialmente, menopausia es sinónimo de locura; “ésta menospáusica”.

La mayoría relaciona esta condición con una disminución de su sexualidad, aunque es variable. Como por ejemplo, cuando las mujeres ovulan y sus niveles de estrógenos aumentan, existe una necesidad instintiva en ellas de mantener relaciones para lograr su reproducción, por lo que aumenta todo su erotismo. En ellos, se pierde la urgencia por eyacular, hay demora en la erección, por ende, el rendimiento sexual y la potencialidad son menores, por ello, hay una disminución en el interés sexual, la andropausia es un fenómeno que se presenta paulatinamente, esto es por la disminución de secreción de testosterona.

Considerar al estrógeno, o a  la testosterona, como las hormonas de la íibido es sobrevalorarlas. En el sexo, influyen una gran cantidad de variables, como el compañero, o compañera, el estado anímico, el tiempo, etc. Y todas pueden no ser tan positivas en la juventud como sí en la adultez, y se reflejan en mayor tiempo para gozar del sexo, menores responsabilidades maternas y  paternas, mayor experiencia, menores inhibiciones, la no necesidad de fingir los orgasmos, más placer debido a la eyaculaciòn demorada, mayor tiempo para realizar dietas y ejercicios (con lo que mejoraban su estado físico y capacidad sexual), y en la mujer, ¡menor temor a quedar embarazada!


Aquellos “viejos rabos verdes” persiguiendo chiquillas, son cosa del pasado, porque ahora existen “parejas maduras” muy bien actualizadas e integradas a los cambios naturales.

Un estudio realizado en Dinamarca por los doctores Koster y Gardner, reveló que el 70 por ciento de los adultos mayores a 60 años, no percibió cambio en su deseo sexual durante la menopausia y la andropausia. Sí, en cambio, afirmaron, en algunos casos, experimentar una baja del deseo sexual por problemas relacionados con la salud, la rutina sexual, y la dificultad de conseguir compañeros para sus relaciones, algo propio de la edad.


Muchas y muchos aún no están enterados de que el hombre pasa por una etapa similar al del climaterio en la mujer.

El estudio de Koster y Gardner descubre la falsedad de que la andropausia y la menopausia sean sinónimos de baja en líbido. La razón es que, a esta edad, muchas mujeres y hombres suelen experimentar otros cambios que sí los afectan en su capacidad de goce sexual. El estrés, la depresión, las dificultades para conseguir parejas, así como los efectos de los medicamentos recetados para combatir problemas típicos de la edad, como por ejemplo la hipertensión y la depresión.
En ambos sexos, aparecen los síntomas naturales de esta etapa, que por falta de información suelen ser negados, y/o rechazados.  Cada uno tiene sus problemas físicos como sequedad vaginal en la mujer, y pérdida de erección y eyaculación en el hombre. Los hombres, peor aún, los ocultan, los esconden, creen que aceptarlos los pone muy abajo en su hombría, y esta conducta  genera en ambos casos ansiedad, se sienten subestimados y surgen entonces una serie de conflictos entre la pareja que sus miembros interpretan erróneamente como falta de líbido y de amor.


Aceptándolo, ambos ganan mesura, conocimiento mutuo, afecto, espiritualidad y tranquilidad.

Por supuesto que no siempre se da toda la sintomatología sexo-genital en la misma persona o en el mismo momento, pero los siguientes signos y síntomas son similares para ambos sexos:
  • sudoración nocturna
  • trastornos del humor (depresión)
  • insomnio
  • ansiedad e inestabilidad emocional
  • sofocos (“bochornos”)
  • cambios en la piel
  • Disminuye y se afina el vello púbico
  • Disminuyen el tamaño, la turgencia y erección del clítoris en la mujer y el pene en el hombre.

El hombre conserva su entusiasmo, la mujer reaviva su deseo sexual

La menopausia y la andropausia, no son ninguna ofensa a la sociedad, tampoco son periodos vergonzosos o inmundos, ni tiene por qué afectar de una u otra manera la vida cotidiana. Simplemente son procesos naturales del cuerpo humano, quizás un poco diferentes entre un género y otro, pero naturales al fin.

Los hombres, conservan "la capacidad reproductiva" y "el entusiasmo", la mujer reaviva su deseo y placer sexual con más confianza, llevándolos a lograr una plenitud sexual. Ambos, ganan mesura, espiritualidad, conocimiento mutuo, afectividad, tranquilidad, una sexualidad integral, un deleite mutuo.

Y por si aún dudas de llegar más pronto que corriendo a los fabulosos cuarentas, según la doctora Sonia Blasco en su libro Una etapa vital, recuerda que los molestos y chocantes síntomas de esta etapa disminuyen con sólo “disfrutar del sexo, la mayor cantidad de veces en una semana”. Así que ya lo sabes, para disminuir esos trastornos es fácil. Tan solo haz el amor.


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