Moisés Rozanes Tassler, médico psiquiatra, consideró que existen elementos que ponen en evidencia que existe un malestar general en la sociedad, por ejemplo, el primer lugar que ocupa Colima, a nivel nacional, en homicidios dolosos por cada cien mil habitantes, posición que le corresponde desde febrero de 2016.

En entrevista con RadioLevy, Rozanes mencionó otro aspecto que pone en evidencia el creciente malestar social, es el hecho de que la tasa de suicidios en México se ha duplicado en los últimos 25 años, sobre todo en jóvenes.

Añadió que “no se necesita ser un experto” para notar que algo no está funcionando bien socialmente hablando, no solo en materia económica, sino en términos relacionados con el crecimiento personal, social y familiar.

“Hablar de conciencia social es atrevido, podemos hablar de una sociedad sana o enferma mentalmente? Creo que no se necesita ser un experto para notar que algo no está funcionando bien, no porque los jóvenes quieran ganar más dinero o vivir mejor, hay un problema que va más allá del crecimiento personal, económico y social”, destacó.

Explicó que la publicación del Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales, mejor conocido como DSM IV, en el año de 1994, significó un cambio importante en el tratamiento de los pacientes psiquiátricos, pues a partir de ese momento, los médicos y psicólogos dejaron de considerar el estudio de las personas desde el ámbito social familiar y se dedicaron a analizar únicamente el funcionamiento del cerebro y del sistema nervioso.

“Hace algunos años se comenzó a decir que la sociedad no podía estar enferma, y esto tuvo que ver con la introducción de una clasificación de las enfermedades mentales, donde quedaba fuera del análisis de una persona su entorno familiar y social (…) La psiquiatría se comenzó a ver como una especie de superpoder, que a pastillazos puede resolver las dificultades mentales de una persona”, afirmó.

Finalmente, consideró que si los especialistas y autoridades continúan minimizando los malestares sociales y pretendiendo resolverlos “a base de pastillazos”, se seguirá perdiendo de vista una dimensión importante del problema, así como sus causas y por ende, sus posibles remedios.