El presidente Enrique Peña Nieto presentó su iniciativa de reforma constitucional en materia energética, que mediante modificaciones a los Artículos 27 y 28 permitiría la celebración de contratos con particulares para su participación en el sector de los hidrocarburos, pero solo a nivel de asociaciones con el Estado, pues se mantiene en el texto constitucional la prohibición para otorgar concesiones.

En compañía de todo su gabinete, y frente a representantes de sectores empresarial, sindical y académico, el Ejecutivo describió que su plan energético –enviado al Senado para su análisis– incluye así la celebración de contratos de “utilidad compartida”, por lo que enfatizó que México se mantiene como el “único dueño” de la renta petrolera.

No obstante, dicho esquema de apertura a la iniciativa privada no logró levantar el ánimo de los mercados como era esperado desde hace varios días, y el Índice de Precios y Cotizaciones de la Bolsa Mexicana de Valores cayó 1.23%, el mayor descenso diario desde el pasado 29 de julio.

Peña Nieto detalló también que su proyecto –cuyas reformas a las leyes secundarias serán presentadas posteriormente– permitiría a particulares generar electricidad, tras argumentar que actualmente un tercio de la producción ya es de la iniciativa privada.

Pemex y CFE de ninguna manera, y aquí lo digo y afirmó categóricamente: no se venden, no se privatizan”, aseguró el Ejecutivo desde Los Pinos.

Durante su discurso, Peña Nieto hizo énfasis en los beneficios que trajo consigo la decisión de Lázaro Cárdenas de expropiar la industria petrolera hace 75 años.

Destacó que en la década de los 60 una enmienda constitucional prohibió dichos contratos, con lo cual Pemex tuvo que hacerse cargo en su totalidad de la exploración, la extracción, la refinación, el almacenamiento y la distribución de hidrocarburos.

Argumentó que con el paso del tiempo, y debido a la “rigidez” constitucional, Pemex perdió dinamismo y competitividad.

Con información de El Economista