El viernes 8 de noviembre de este año el alcalde de Durango, Luis Fernando Galindo, se pronunció a favor del respeto a los toros, por lo tanto, y por decisión unánime, el cabildo creó un reglamento que prohíbe la tauromaquia. Esta medida se tomó con base en la Ley de Protección y Bienestar Animal del Estado.

Siguiendo el ejemplo de Cataluña, Durango se suma a más de 90 ciudades que ya prohíben esta barbarie. Y es que pocos espectáculos son tan violentos y crueles como las corridas de toros. Tanto así, que el sitio de Internet YouTube ha vetado los videos del tema.

En Villa de Álvarez, pareciera intocable la tauromaquia. Bajo falsos argumentos de que es “patrimonio cultural” y que “fomenta la economía”, sigue vigente como un estilo de vida acomodado. Afortunadamente cada vez hay más gente consciente que se rehúsa a asistir y formar parte del palurdo.

Y digo falsos argumentos porque si la verdadera razón fuera la derrama económica, entonces que se permita también la trata de blancas, la pornografía infantil, el tráfico de órganos, drogas y armamento. Pero si es por el patrimonio cultural, entonces ¿qué esperamos para abogar también por el sacrificio humano?

Entendamos que la escala de valores es algo vivo que se transforma conforme la sociedad cambia y la moral del siglo XXI ya no va con esas prácticas. Los valores morales vigentes juzgan por igual la violencia perpetrada hacia animales humanos y no humanos.

Entonces ¿Por qué en Villa de Álvarez las autoridades todavía se rehúsan a realizar una encuesta pública para conocer la opinión de sus gobernados?

Dicen la malas lenguas que un taurómaco se perfila para próximo alcalde de la villa ¿votarías por él conociendo su afición por la sangre y la crueldad?

Encuestas realizadas por empresas privadas demuestran que más del 70% de los mexicanos estamos a favor de la prohibición de las corridas de toros. Lo cual queda demostrado recientemente en Durango.

Por eso quiero expresar mis felicitaciones a los paisanos sensatos con gobiernos verdaderamente democráticos:

¡Felicitaciones por no cegarse con su propio egoísmo y avaricia!

¡Felicidades a los gobernantes que dan pie a la evolución de la sociedad y no la mantienen en perpetuo letargo!

¡Felicitaciones Durango!