Nota del editor: una versión de este artículo fue publicada el 8 de agosto de 2015, la cual actualizamos para el periodo vacacional de Semana Santa de 2017.

Enterrar los pies en arena de mar es una de las mejores sensaciones de este planeta, ver malaguas en el mar de madrugada es un espectáculo, y cada viaje al mar te cambia un poco.

Por eso y más, la Redacción de RadioLevy (y algunos de nuestros excolaboradores) te recomendamos playas que están a menos de tres horas de Colima capital: michoacanas, jalisquillas o locales.

Aceptamos recomendaciones.

‘La Mora’, La Huerta, Jalisco

Miguel Ángel Vargas

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Ya entrada la Costalegre, pasando “La Manzanilla”, después el ya tradicional hotel de Los Ángeles Locos y Punta Serena, se encuentra la amplia bahía de Tenacatita, todavía en el municipio de La Huerta, Jalisco.

Pero la joya de Tenacatita no está en “Tenacatita”, sino que llegando a la bahía, estacionas tu auto, te bajas y caminas hacia la derecha, es decir, hacia el extremo poniente de la misma; ahí, subes un pequeño camino peatonal entre los arbustos y unas decenas de metros más adelante, encuentras un pequeño fragmento de tierra con salida al mar por ambos lados.

Uno de los lados es una bahía en la que generalmente no hay gente y que muy tranquila en apariencia, pero en la que la inclinación en el fondo genera una gran fuerza que te jala al interior.

Del otro lado, también puedes encontrar una playa prácticamente para ti, pero es mar abierto y aquí se registra mucho más viento. La cercanía entre una y otra playa hace que puedas ir y volver de una a otra en un mismo día.

En las tierras ejidales de acceso a la bahía de Tenacatita hay conflictos por la tenencia de la tierra y suele haber guardias de seguridad privada protegiendo el acceso a esta playa, que es conocida por los locales como “La Mora” (aunque no encontrarás ningún letrero que así la identifique), sin embargo, si pides con amabilidad que te dejen pasar seguramente no te pondrán ninguna objeción.

Una playa imperdible del Pacífico central mexicano.

‘Barra de Navidad’, Jalisco

Celina Pinto, editora web

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Comenzando por los aspectos técnicos, Barra de Navidad es una pequeña localidad ubicada en el municipio jalisciense de Cihuatlán, a poco menos de una hora del puerto de Manzanillo.

Honestamente, la última vez que visité esta playa fue hace poco más de cinco años, y si la memoria no me falla, o las inclemencias del clima no han hecho de lo suyo, la palabra adecuada para calificarla sería “rústico”.

El malecón es extenso, elaborado con adoquines rojos y decorado con algunos monumentos con motivos marinos, y como sé que si nos basáramos únicamente en esas características probablemente no lograría venderle este destino a nadie, tengo que resaltar que la vista desde el muelle es preciosa y una vez estando ahí no es sencillo retirar la mirada.

Por si no fuese suficiente, durante el día es sencillo encontrar infinidad de puestitos donde los pobladores ofrecen artesanías y comida a precios muy accesibles, y por la noche la actividad es muy variada, pues puedes disfrutar desde una caminata a la orilla del mar (con sus respectivas precauciones) hasta de unos tragos en alguno barecitos de la calle principal, donde casi siempre hay música en vivo.

‘El Faro’, Aquila, Michoacán

Daniel Álvarez, editor web

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La playa de El Faro, ubicada en Michoacán a 130 km de la ciudad de Colima, es el lugar ideal para comer, pues los mariscos son frescos debido a que los restauranteros tienen granjas en el mar.

Sus cristalinas y relativamente tranquilas aguas permiten nadar y nadar sin alejarse de la “orillita”, además de que se puede practicar el snorkel y el lugar es apto para acampar, por lo que no es sorpresa que durante la Semana Santa, el lugar se encuentre lleno de carros, tiendas y bañistas.

‘La Escondida’, Manzanillo

Carlos Álvarez, diseñador

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Una playa en Manzanillo donde nadie te encontrará. Para llegar, hay que entrar a ‘La Audiencia’, mucho antes de llegar, en donde esta la tienda de conveniencia, giras a la izquierda, te encuentras con un pasillito y ahí tienes que dejar tu auto, caminas a través del pasillo para llegar a una playa “escondida” lo cual ya es solo un dicho, porque ya muchos la conocemos.

Se trata de una pequeña playa trasera que encuentras entre los espacios de dos grandes hoteles de clase mundial, la vista de buques cambia por veleros y lanchas privadas, tantos que por un momento olvidas que estás en Manzanillo. Lo único malo son las escolleras que aún se pueden ver roídas por el mar y si no tienes cuidado, una ola puede llevarte contra una de ellas, playa perfecta para pasar el día con los amigos, sin tanto bullicio.

‘Palma Sola’, Michoacán

Fernando Montes de Oca, coordinador operativo RL 98.9

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La primera vez que fui a esta playa michoacana, tendría unos 12 años, me impresionó que existiera un lugar con el agua tan cristalina y a menos de dos horas de la capital colimense. Además, me gustó que la arena fuera diferente, de esa que no se pega en la piel y que, al contrario, te la exfolia. En mi experiencia, Palma Sola no es una playa familiar, al contrario, es para ir a acampar con los amigos. Nota: hay una enramada que venden quesadillas con camarón a 12 pesos (camaronilla).

Palma Sola se localiza a 12 km de Faro de Bucerías, en el municipio de Lázaro Cárdenas.

‘La Manzanillera’, Michoacán

Gaby A. Pinto, productora

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Yo como Nando, playa michoacana porque la arena granulada me exfolia los pies. En ‘La Manzanillera’ hay palapas para acampar o un tipo hotelito con restaurant, por si no les gusta dormir en la arena. Acampar es de gitanos, en una enrramada caben varias casas de campaña, puede hacerse una fogata, tienen servicio de regaderas y baños y los nativxs hacen rico de comer. Una vez, nos prestaron su cocina para preparar un pescado.

El color del mar es azul turquesa y está muy tranquilo para bañarse; aunque yo soy bien de “nomás en la orillita” y me asusto cuando mis amigxs entran al mar y solo les veo la cabeza.

De esta playa salen los pescadores y si te levantas temprano, hay chance de ir con ellos. La última vez que fui, vimos desovar a una caguama en la madrugada.

Para llegar, hay que llegar al km 240, de la carretera federal Tecomán-Lázaro, Lázaro Cárdenas, México. Antes de ver el mar, hay un tipo bosque y hay muchos chivos.

‘Cuyutlán’, Armería

Rosario Gutiérrez, locutora

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A pesar de que no es un lugar muy turístico, ya que no cuenta con hoteles grandes ni bares, o demás atracciones, la playa de Cuyutlán está ubicada en un pueblo bastante pequeño, donde encuentras casi todo lo que quieres a la vuelta de la esquina. Además, los hoteles son muy baratos y nada ostentosos, por lo que puedes ir a relajarte un fin de semana sin necesidad de gastar tanto.

Bahía de Chamela, Jalisco

Brenda Torres, gerente RL 93.7

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Aproximadamente a 3 horas de Colima, pasando por Manzanillo y Barra de Navidad, se encuentra la Bahía de Chamela. Con 10 kilómetros de longitud, esta playa forma parte de Costalegre en el municipio de La Huerta, Jalisco.

Ahí, el camping Xametla es una excelente opción para disfrutar de un par de días en un paisaje tranquilo, bañarse en aguas tranquilas y hasta dar un paseo en lancha rumbo a las Islas Cocinas. ¡Recomendadísimo!

 Las recomendaciones de nuestros excolaboradores 

‘Punta Pérula’, Jalisco

Omar Bobadilla

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Por azar del destino me tocó vivir cerca de un paraíso natural como lo es el Océano Pacífico. Sin embargo, nunca he sido un entusiasta de una ida a la playa, quizá por herencia o porque una vez estuve a punto de morir ahogado por demostrar mis dotes de buen nadador, ir ‘al mar’ no es algo que disfrute. Aunque reconozco que solo distingo el nombre y ambiente de una playa en específico: Punta Pérula, un oasis que forma parte de la Costalegre en Jalisco, es un pequeño estrecho de mar que tiene la dualidad entre tranquilidad y una vista maravillosa.

Detrás del cerro: playa ‘El Viejo’, Manzanillo

Pepe Ferruzca

Una de las playas más tranquilas, poco concurridas y ubicadas casi en pleno centro de Manzanillo es la de “El Viejo”. Si quieres alejarte del agobio turístico del puerto colimense, solo tienes que plantarte en el centro de la ciudad y subir el cerro (¡sí, subir!) desde la calle Francisco González Bocanegra. Si tu condición física te lo permite, en menos de 20 minutos, siguiendo una evidente vereda y pasando las “antenas”, estarás llegando a la cima de esa colina ubicada al oeste del puerto. Ahora, por supuesto, hay que mentalizarse y descender para ir descubriendo entre la maleza, el mar desde una perspectiva diferente: el otro lado de Manzanillo.

Al llegar a la playa “El Viejo” te encontrarás con un sin fin de oportunidades porque no hay nada, solo unos pocos (despistados o afortunados) bañistas cuyo número disminuye considerablemente si vas entre semana. Te sorprenderá la vista, la tranquilidad de las olas que entran por la pequeña bahía que da forma a una playa rodeada de arbustos, palmeras, arena fina y gris, y las aves que sobrevuelan sus cálidas aguas.

Aunque aparentemente es tranquila, se recomienda para bucear o esnorquelear, tener cuidado por la presencia de corrientes marinas.

‘La Boquita’, Manzanillo

Xiomara Espinosa

Esta playa me agrada porque es muy tranquila. Aunque los restaurantes son rústicos, la comida es buena y sus precios son accesibles. También es posible rentar diferentes servicios para practicar deportes y realizar paseos en lancha.