Al refugio para mujeres receptoras de violencia a cargo del Instituto Colimense de las Mujeres (ICM) llegan aquellas quienes han sido víctimas de violencia extrema, no tienen otro sitio donde vivir y no deben ser encontradas por su agresor. La casa representa para la administración estatal un gasto compuesto por una renta mensual de 22 mil pesos y más de 2 millones al año en costos de operación, el trabajo del personal del ICM y el aislamiento voluntario al que se someten las mujeres es la clave para que puedan empoderarse y rehacer su vida junto con sus hijos.