Mara Fernanda Castilla tenía 19 años de edad, estudiaba Ciencias Políticas en la UPAEP, en Puebla, y la noche del jueves 7 de septiembre salió a divertirse con sus amigos a un bar ubicado en una de las zonas favoritas de los universitarios de esa entidad. Cerca de las 5 am pidió una unidad del servicio de transporte privado Cabify para llegar a su casa, pero esto nunca sucedió… Ricardo Alexis N., el chofer de Cabify, decidió que Mara no merecía pasar la noche tranquila en su cama, que Mara ya no merecía vivir.