Es domingo de Festival Manzanillo Live 2018 y desde el escenario, Inspector festeja un mensaje con el que desde Instagram, uno de sus fanáticos le cuenta a la banda que ha viajado más de cuatro horas, desde Silao, Guanajuato, solo para verlos.

El sábado, las bandas interactúan con el público y se dan cuenta que en la Explanada Miramar no solo se encuentran reunidos quienes viven en Manzanillo o alguna otra parte del estado de Colima, sino que el evento convoca a gente desde sitios como Tapalpa y Guadalajara, en Jalisco, así como Michoacán y hasta Toluca, Estado de México.

“El festival está muy bien, muy chido, lugar excelente, el clima igual (…) la gente, el lugar”, comenta alguien de la capital jalisciense.

“Es nuestra primera vez. Venimos desde Guanajuato. Cumplió con la expectativas que traíamos, está muy bien la playa, los artistas. Lo que más me ha gustado es la conexión y la cercanía que hay entre los artistas y el público.”

“Es la primera vez que vengo a un evento en playa y se me hace muy chido que tengas la opción de irte a la playa”, presumió un visitante de Tapalpa.

Aunque algunas bandas logran tener más adeptos que otras, en lo general, la participación de la gente durante todo el evento se distingue por su entusiasmo. Basta voltear a ver una panorámica completa del terreno para observar un mar de cabezas coreando canciones y grabando con sus celulares lo que sucede en el escenario.

Mis compañeras Ale Infante y Cris Arévalo se suben al globo aerostático de Telcel y comentan que la explanada está ocupada casi por completo y afuera del recinto hay fila para entrar.

Desde las cuatro de la tarde abren las puertas. La mayoría de las personas llegan después de las seis, cuando el sol abrazador de Manzanillo baja y el calor es más soportable.

Para poder entrar al evento es necesario dividirse en dos filas: mujeres y hombres, para después pasar por una inspección de seguridad, que busca evitar la entrada de sustancias ilícitas, armas blancas y cualquier otro elemento que pueda representar un riesgo para los asistentes.

Una vez adentro se puede apreciar el escenario al centro, los baños a la izquierda y junto a ellos, un par de columpios y un sitio donde Cerveza Corona regala pases para el Festival Corona Capital en Guadalajara. A la izquierda se encuentra puestos de comida y stands de otros patrocinadores del evento, entre ellos el de RadioLevy, medio oficial.

En total, se presentan 11 bandas que tocan muy buena música. Para quienes no estuvieron, esto fue lo que sucedió durante el fin de semana.

El primer día

Blazing Blare, una de las bandas ganadoras del Kiosko Rock, es la encargada de abrir el primer día del festival, el sábado. Su presentación inicia después de las cinco de la tarde y aunque en el lugar todavía hay pocas personas, hasta el frente del escenario se ve que algunas decenas de jóvenes corean las canciones de esta banda tapatía.

Stereografía, una banda méxico-venezolana sube al escenario poco antes de la seis de la tarde y aunque no es una de las headliners, tiene buena recepción por parte del público durante media hora. La banda es patrocinada por “Sotol Coyote”, una bebida que después nos enteramos, no da resaca.

Plástiko llega como el tercer número, presentando su tributo a Mike Laure Jr, aunque la mayoría de las canciones que interpretan son sus propios éxitos, como Mondo Groovy, Prende la Luz, Ámbar, y otros temas bastante conocidos de su repertorio.

Para ese entonces casi dan las siete de la tarde y el calor, que ese sábado es bastante bochornoso, comienza a descender, por lo que la gente empieza a llegar. Las barras donde vendían cerveza comienzan a llenarse y los espacios privilegiados justo al pie del escenario ya están ocupados por fanáticos de Plástiko, que termina de tocar minutos después de las ocho.

“Ahora sí Manzanillo, pónganse locos”, grita José Fors con su voz aguardentosa, desde el escenario. Eran ya después de las ocho de la noche y la gente que se encontraba en la explanada había aumentado considerablemente. Todos vibran al ritmo de Cuca.

“A los que están en el V.I.P, les apuesto que los de adelante se la están pasando mejor”, intervino nuevamente Fors.

La zona V.I.P. cuesta $1,500 pesos y se encuentra del lado izquierdo, a metros del escenario. Es una especie de explanada con sillas y mesas, donde los espectadores pueden ver el espectáculo sentados y cuentan con servicio de meseros.

Sussie 4 es la banda encargada de cerrar el primer día. Aunque también hacen bailar a los asistentes, muchos se van en cuanto Cuca deja el micrófono.  Aún así, la gente dentro de la explanada es bastante.

El segundo día.

El calor del domingo es menor y la gente comienza a llegar más temprano. La primera banda a presentarse es Mattakuria, también ganadora del Kiosko Rock. Son de la Ciudad de México. Su presentación inicia a las tres de la tarde y termina a las cuatro, para dar paso a Bestia María, de Saltillo, Coahuila.

Después de las cinco de la tarde llega Jonáz con “A Band of Bitches” para interpretar, al igual que Plástiko, el tributo a Mike Laure Jr. Aunque en esta ocasión tocan más canciones del músico mexicano, también se corean éxitos propios, como Noreste Caliente o Pervert Pop Song de Plastilina Mosh.

La banda que que le sigue es Inspector, quienes agradecen las muestras de cariño por parte de sus fans y reconocen que lo mejor de estar arriba del escenario es saber que hay gente que viaja horas solo para verlos y escuchar sus canciones.

Su presentación termina después de las ocho de la noche y se caracteriza por hacer bailar a todos en la explanada, e incluso por un círculo de slam que forman algunos del público.

Después de las ocho vemos salir a División Minúscula. A esa hora, la explanada ya está llena por completo. Por afuera, la fila para entrar crece cada vez más. Los fans de la banda corean más de una hora sus canciones. Los no tan fans sólo cantan los hits más sonados, como Sognare, Tan Fuerte, Tan Frágil o Las Luces de esta Ciudad.

Molotov pisa el escenario a las 10 de la noche. Entre las novedades de su repertorio nos encontramos un cover a la canción Perro Negro y Callejero de El Tri, además de una versión más estruendosa de su canción Marciano.

La más esperada por el público es Puto. La banda responde a los gritos que pedían este track con un contundente: “aguanten”. Cierran su concierto con ella.

Durante su presentación, la banda mexicana se toma unos minutos para “bajar al baño”. Mike Huidobro cambia de bajo y los integrantes bromean entre sí, provocando carcajadas del público.

Otros detalles

Un DJ ameniza el after party después de la media noche.

Aunque aún no se confirma una tercera edición, entre los asistentes ya hay algunas sugerencias, como Café Tacuba o Enrique Bunbury.

Otros piden que se vuelvan a venir Caifanes, El Tri o Kinky.

Sobre el precio, hay quienes se quejan de que este fue más alto en comparación con el de 2017, pero entre la gente que viene de otros estados, parece haber consenso: $500 pesos por dos días de festival son justos.

“Es poquito más caro, pero aún así lo vamos a disfrutar. De estos eventos casi no hay aquí en Colima”, escuchamos.

“Suben el precio, pero para mí está bien. Son dos días, son buenas bandas. ¿Qué más se puede pedir?”, dijo uno del público.

“Está bien por las bandas que están. Sí vale la pena venir a verlas. Eso es lo que te cobran por solo ir a ver una banda y aquí son varias”, argumenta alguien más.

Entre quienes no están de acuerdo con el precio, también parece haber un objetivo en común: seguir asistiendo a este tipo de festivales para que el movimiento crezca en Colima.