El joven colimense Emiliano Oldenbourg participó con la Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio (NASA) en la United Space School durante este verano, impulsado por la fundación del astronauta de origen mexicano José Hernández.

En entrevista con RadioLevy, Oldenbourg destacó lo aprendido en este par de semanas en Houston, Texas, dónde fue el curso, en las que analizaron todo lo relacionado con la preparación y ejecución de una misión espacial, en la que le tocó participar en el “equipo azul”, el cual era el encargado de hacer las simulaciones de las misiones en Marte.

“Aprendí muchas cosas, muchas culturas, mucha gente que estuvo participando, muchas cosas sobre el espacio, te llevan a muchos lugares, por ejemplo al Johnson Space Center a que conozcas más sobre los lanzamientos, en el que pasó José Hernández “, señaló el joven.

Además, adelantó que buscará prepararse como ingenio y continuar una trayectoria en la industria aeroespacial.

“Yo quiero estudiar ingeniería aeroespacial, me interesan mucho los cohetes, los propulsores, me fascina mucho cómo funcionan, sobre todo la parte de la ingeniería, me gusta mucho”, agregó Oldenbourg.

Por su parte, José Hernández, exastronauta mexicano, invitó a los jóvenes a ser perseverantes y esforzarse por sus objetivos las veces que sean necesarias.

Esto es parte de los que vivió Emiliano Oldenbourg:

32 años para llegar al espacio exterior

José Hernández contó a RadioLevy cómo se mantuvo perserverante y motivado para cumplir su sueño de “ser astronauta”.

Relató que su p adre lo cuestionó sobre ese sueño cuando, al ver al hombre llegar a la Luna, le dijo que quería seguir sus pasos, y destacó que su padre no buscara cortarle las alas.

“Me hizo justificarme, que le dijera por qué quería ser astronauta, creo que él vio en mis ojos a un niño con mucha determinación, se me quedó viendo y me dijo ‘hijo, yo creo que sí puedes lograrlo’, fue un hombre de tercer año de primaria, pero tuvo la determinación de decirme eso, me dio una receta de cinco ingredientes para garantizar que yo cumpliera eso”, explicó.

“Primero, decide lo que quieres ser en la vida, segundo, reconoce qué tan lejos estás de esa meta, y el tercer ingrediente es que debes crear una ruta para determinar hasta dónde quieres llegar, el cuarto es el estudio, una carrera universitaria, y quinto, poner el mismo esfuerzo de las cosechas en tus estudios y en tu trabajo, mezclas esos cinco ingredientes y esa es la clave para que llegues a tus metas”, añadió.

También explicó que la perseverancia fue crucial para lograr su objetivo, pues once veces lo rechazó la NASA, y fue hasta su intento doce que fue aceptado.

“Un ingrediente que le faltó a mi papá, el sexto, es la perseverancia, no hay que darnos por vencidos (…) La NASA a mí me rechazó no una vez, ni dos, fueron once veces, fue hasta la doceava vez cuando finalmente me integré como la generación número 19 de astronautas”, señaló.

Pero también consideró que lo que lo mantuvo motivado fue que su “plan B” o su “premio de consolación” eran suficientemente atractivos.

“Lo que a mí me mantuvo fueron los resultados que me daba durante la vida, porque ser astronauta sinceramente es más difícil que ser profesional de fútbol, mi decisión, si no lo lograba, si miraba hacia atrás, realmente no tenía nada porque no tenía un plan B, siempre que me rechazaban yo decía ‘¿qué es lo peor que puede pasar si no me aceptan en la nasa? Si tengo mi maestría, doctorado, es un buen premio de consolación”, finalizó.