Óscar Mireles Pérez, psicológo del Centro de Integración Juvenil (CIJ), de Villa de Álvarez, atribuyó el incremento en la incidencia del consumo de drogas ilegales detectado en Colima por la Encuesta Nacional de Consumo de Drogas, Alcohol y Tabaco (Encodat) 2016, a una mayor tolerancia hacia el consumo, al resquebrajamiento del tejido social y a la disponibilidad de las sustancias.

“Hemos observado un aumento en la prevalencia del consumo de los usuarios que atendemos de 12 a 65 años sin duda y esto implica que la sociedad colimense ha cambiado, ha habido una mayor tolerancia hacia el consumo, una mayor oportunidad y una visión social del consumo como algo no tan malo, es algo que ha permeado mucho a los usuarios que nosotros atendemos”, explicó.

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Aunque también sugirió que en ese aumento ha influido el resquebrajamiento del tejido social, pues muchos de los usuarios que atienden en el CIJ tienen padres que no están en casa por diversos factores y están al cuidado de algún familiar.

—¿También tiene que ver que puede haber más disponibilidad?

“Sin duda, la percepción del usuario es que ‘en todos lados venden, todo mundo lo hace, es divertido’ (…) Cada que pasa un año hacemos estadísticas y esas estadísticas nos señalan que viene mucho adolescente y entonces estos adolescentes son los que tienen un visión permisiva del consumo (…) entonces esto permea que esta estadística se esté presentando del modo que lo señala.

Expuso que de acuerdo a los usuarios que se atienden en CIJ, hay personas que consumen cada vez más temprano y otros que lo hacen cada vez más variado y dijo que si bien en el alcohol y el tabaco se está iniciando a los 12 o 14 años en promedio, la marihuana están comenzando a usar a los 14 y al ice está entrando a partir de los 16 años, aunque han tenido casos de 12 años que ya están consumiendo ice.

“Y es la droga que te puedo decir que ya tenemos un problema de salud serio que más daño está causando a la sociedad, entonces esta estadística lamentablemente está bien situada en la realidad. Llama mucho la atención sin duda porque no estamos haciendo, como sociedad, lo necesario”, reconoció.

A decir de Mireles Pérez, ante ese aumento lo que deben hacer las instituciones públicas, es crear políticas que atiendan el empleo, a la familia, al usuario en relación a sus necesidades de estudiar y trabajar, aunque también sugirió la necesidad de crear espacios públicos de esparcimiento y capacitación.

“Y obviamente política pública que apoye a la familia en su conjunto para que esta familia que tiene el tejido social desquebrajado porque el papá no está, porque mamá trabaja, esté al nivel (…) y esté fuerte”, añadió.

En cuanto al tratamiento que se debe dar tanto por drogas duras y las blandas, el psicólogo mencionó que principalmente se debe hablar con el usuario para conocer su versión y opinión de qué quiere y cómo lo quiere y a partir de ahí empezar el trabajo terapéutico y de acuerdo a sus expectativas, saber qué recomendarle.

“Es algo que requiere mucho trabajo, no hay una solución rápida ni sencilla, es complejo porque cada caso te va a representar una vuelta de tuerca distinta y una opción distinta por edad, sexo, vulnerabilidad (…) el asunto del tratamiento es algo tan complejo como el asunto de por qué empezó a drogarse”, señaló.

Finalmente, dijo que está, junto al CIJ, en contra de la legalización de la marihuana por las afectaciones que alcanzan a detectar en quienes la consumen.

“Centro de Integración Juvenil está en contra de la legalización, yo como psicólogo que me dedico a atender personas que tienen problemas con el alcohol, tabaco y drogas (…) yo veo a todos los que vienen que sí les afectó, les afectó en la escuela, les afectó en la familia, que les afectó en el trabajo, que les afectó en la salud, que generó un problema psicótico asociado a su consumo, que eso no se ve, pero mi posición como psicólogo me permite observar esos casos que sí afectaron”, concluyó.