Las condiciones climáticas de Manzanillo no fueron las regulares, parecía que el clima sabía que varios músicos y bandas de la escena independiente nacional pisaban la arena el viernes (2) por el Solagua Music Festival.

El estadio de futbol “López Mateos” en Las Brisas fue el recinto donde la música no paró desde alrededor de las 5 de la tarde hasta pasada la medianoche.

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Prissé y Rubato abrieron el festival. Line Blood es un DJ que toca electro y tuvo prendida a los asistentes desde que aún había unos rayos de sol entre las nubes . El sol se metió, salió la luna y al escenario subieron los de Taco Bambú, quienes no tienen un género definido pero tocan con metales, entonces van desde ska, ritmos latinos, folk porque la vocalista tocaba una ukulele, estaba tropical. Todo ad hoc para tocar a unos metros del mar.

A punto de iniciar transmisión especial desde el #solaguaMusicFestival

Una foto publicada por Ángel Guardián (@angelguardianmx) el

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LNG/SHT es la oveja negra que va fuera de paso. Rapeó con DJ Cat Scratch metiéndole las pistas y es de nuestros favoritos <3. Él estrenó disco el año pasado, entonces hubo muchas canciones de ese disco y un par del Youth (08-13). La gente puso la mano en el aire porque aún colecciona discos.

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Porter tocó muchas canciones de su disco más reciente, Moctezuma. Estuvo increíble, sobre todo porque los tapatíos nunca habían pisado arena ni suelo colimote. Este fue su setlist:

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El momento cúspide de su show fue cuando tocaron Espiral, debido a la nostalgia que trae un tema que lanzaron hace doce años y con su anterior vocalista, Juan; y Huitzil, porque fue la canción de los promocionales del festival.

Lawall cerró y sólo decimos que estamos muy orgullosos de que sean de aquí. Los llevamos en el corazón todo el tiempo porque el olor a tierra mojada no se va.

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Fue un festival un tanto privado, pero no porque se reservara el derecho de admisión. Estuvo cómodo no estar tan apretujados y ver a los músicos y bandas desde una distancia muy considerable.

Lo mejor de todo es que fue gratuito, gracias a la Secretaría de Cultura del Gobierno del Estado de Colima, la productora Artney, el Ayuntamiento de Manzanillo y los hoteleros de Las Brisas. Un Festival de ese calibre le hubiera costado a cada asistente alrededor de 400 pesos.

Cierro parafraseando a Gastón aka LNG/SHT: hay que exigir festivales y talleres a los gobiernos en turno porque la cultura es un p*** derecho.