El rastro construido en el paquete de las llamadas “obras compensatorias” que ejecutó en el trienio anterior la Administración Portuaria Integral (API) de Manzanillo, no es un rastro Tipo Inspección Federal  (TIF), a pesar de la infraestructura con que se le dotó, según explicó el dirigente de la Asociación Cárnicos de Manzanillo, Ramón Hueso Alcaraz.

El también ex dirigente de la Asociación Ganadera de Manzanillo y principal aspirante a la concesión del centro de matanza municipal, comentó que para operar ese centro de matanza se necesita todavía una inversión cercana a los $20 millones de pesos. Queda, dijo, dotarlo de servicios básicos como agua potable, energía eléctrica,  planta de tratamiento e infraestructura para el manejo de los residuos.

Hueso Alcaraz también comentó que para obtener la certificación tipo TIF se requieren otros $30 millones de pesos. En total, observó que el rastro requiere de una inversión de más de $50 millones de pesos, dinero que no lo podrán aportar ni el Ayuntamiento, la iniciativa privada o los empresarios cárnicos.

Además, manejó el líder ganadero, el estado de Colima no tiene la cantidad de reces y cerdos que se requiere para la operación de un rastro tipo TIF, lo que implicaría tener que comprar carne de otros estados.

 

Con información de Zorayda Castro