La discriminación es aquel acto de dar un trato desfavorable o desprecio inmerecido a determinada persona o grupo y actualmente es una práctica que se ha vuelto común en ciertos bares o clubes nocturnos de la ciudad.

En julio de este año, un conocido bar de Colima fue denunciado por discriminación, luego de negarle el servicio a cuatro personas transgénero, las cuales interpusieron una queja ante la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Colima y el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación.

Sin embargo, no es el único tipo de discriminación que se hace presente en estos lugares, ya que a menudo cuando el cliente llega al establecimiento se encuentra en primer lugar con un “cadenero” que selecciona a quienes habrán de entrar, según su gusto.

Muchas veces los clubes nocturnos imponen un riguroso código de vestimenta, dejando fuera a quienes no cumplen con sus estándares, a pesar de que la persona esté dispuesta a consumir y pagar el importe requerido para tener acceso a lugar.

En el 2007, la Procuraduría Federal del Consumidor publicó cinco derechos básicos que se deben respetar en cualquier club nocturno, entre los que se encuentra: que ninguno de estos lugares puede seleccionar a la gente, pues eso es discriminación; y sólo se le puede negar la entrada si la persona se encuentra en evidente estado de ebriedad, bajo la influencia de alguna droga o en caso de que porte armas.

Salvo estos casos, no se puede privar a la persona de entrar al establecimiento ya que La Ley Federal de Protección al Consumidor señala en su artículo 58: “El proveedor de bienes, productos o servicios no podrá negarlos o condicionarlos al consumidor por razones de género, nacionalidad, étnicas, preferencia sexual, religiosas o cualquier otra particularidad”.