Rodolfo Flores, epidemiólogo de la Secretaría de Salud de la administración estatal, dio a conocer que durante el primer semestre de 2017 esta dependencia ha registrado más de 30 mil casos de diarrea en la entidad, aunque reconoció que la gran mayoría de pacientes que presentan este padecimiento no acuden a recibir tratamiento.

En entrevista con RadioLevy, el especialista indicó que en estos seis meses se intensifica esta enfermedad debido a la presencia de humedad y calor, aspectos que apresuran la descomposición de los alimentos.

Asimismo, mencionó que en invierno también suele presentarse un pico en cuanto a infecciones diarreicas, aunque en esta temporada son de origen viral.

“Esto obedece a un patrón estacional. Tenemos dos picos de enfermedades diarreicas, el de invierno, de origen viral, y el del verano originado por las altas temperaturas que hay en Colima (…) el agua es vida, y en este tiempo de lluvias prolifera mucha fauna que es nociva para nosotros y si no ponemos énfasis en las medidas de prevención podemos tener un problema de cuadros diarreicos”, explicó.

Por otro lado, Flores señaló que es falso que un paciente con un cuadro agudo de diarrea deba dejar de alimentarse, y destacó que incluso el dejar de nutrirse podría provocar su muerte, por el contrario, recomendó a quienes padezcan esta enfermedad, consumir alimentos de manera normal, pero evitar grasas e irritantes.

“Es falso que no pueden comer. El niño debe seguir consumiendo alimentos, excepto alimentos que tengan grasa o muy condimentados. El niño debe de seguir siendo alimentado, sobre todo si es un lactante. Debe ser hidratado, de preferencia con vida suero oral. La deshidratación total puede llevar a la muerte”, indicó.

“Son mitos que tampoco se pueda comer huevo y leche, el huevo es proteína y le va a ayudar mucho, el sistema inmunológico necesita de proteínas para funcionar adecuadamente, aunque debe de ser preparado con poco aceite y sin condimentos”, añadió.

Finalmente, mencionó que otro de los mitos más comunes es creer que cuando los alimentos están calientes y se introducen al clima frío, tienen grandes probabilidades de echarse a perder, hecho que, asegura, es falso.

“Lo único que vas a hacer es generar que el refrigerador jale más energía pero al alimento no le pasa nada, de hecho el proceso de pasteurización en eso consiste, pasar un alimento caliente a un clima frío”, finalizó.