La directora del Centro de Integración Juvenil (CIJ) de Tecomán, Miriam Urzúa Cázares, informó que entre 2010 y la actualidad han detectado un crecimiento en la cantidad de pacientes de entre 16 y 23 años que acuden a recibir tratamiento a ese centro por el consumo de la metanfetamina, sustancia mejor conocida como “cristal”.

Precisó que si bien en 2010 cinco de cada 10 pacientes que se acercaban a recibir tratamiento al CIJ Tecomán eran por el consumo de esa sustancia ilícita, actualmente son entre siete y ocho casos los que registran por cada 10 que les llegan, y aunque reconoce que sí han detectado el consumo del mismo en menores de entre 12 y 13 años, también mencionó que es poca la incidencia en esa edad.

“Estamos en el análisis de los resultados 2016, el próximo 27 de abril haremos una presentación de estos resultados, puedo adelantar que continuamos con el consumo de marihuana al menos la población que nos frecuenta ahí en el CIJ Tecomán, las edades siguen estando a temprana edad inician con consumo de tabaco, después el consumo de marihuana y lo que está creciendo es el consumo de cristal entre nuestros pacientes”, explicó.

Expuso además que las edades de inicio en el consumo de las diversas sustancias en ese municipio es alrededor de los 12 o 13 años, aunque en 2015 recibieron a un menor de 8 años “que afortunadamente fue atendido” y el cual inició con el consumo de tabaco y continuó con marihuana.

Cuestionada sobre cuáles podrían ser las causas del incremento en el uso del cristal, refirió que no suelen llegar tan a fondo con los pacientes como para cuestionarles situaciones relacionadas con la comercialización o compra de las sustancias, pero aceptó que “simplemente” se dan cuenta “que sí está siendo más accesible para el consumo”.

“Trabajamos mucho la parte familiar, es importante que la familia se integre a los tratamientos, que esté al tanto de los factores de protección para evitar que estos jóvenes caigan; muchas veces es tanto desinformación, falta de herramientas para hacer frente a conductas, comportamientos o situaciones familiares y la familia no está preparada para eso y entonces por ahí es que ataca con facilidad el consumo”, añadió.

En ese sentido, añadió que el consumo de las drogas puede darse incluso por influencia de pares, así como por la poca supervisión que hay de parte de los padres hacia sus hijos, e incluso por “una fuerte violencia al interior de la familia”.

Finalmente, detalló que si bien en lo que va del año han atendido a 50 pacientes, anualmente atienden entre 90 y 100 pacientes y consideró muy importante que se ataque el consumo del tabaco y el alcohol por ser las sustancias “de entrada” a las otras drogas ilícitas, pues de las primeras “sí hay un fuerte consumo en el municipio”.