La titular del Centro de Integración Juvenil (CIJ) de Colima y Villa de Álvarez, María del Carmen Gutiérrez Ayala, informó que un 60 por ciento de los enfermos con adicciones que llegan a recibir atención a ese lugar son personas funcionales que estudian o trabajan, lo que da más posibilidad de lograr la rehabilitación.

No obstante, también reconoció que de las personas que suelen ser atendidas en ese centro, un 25 por ciento logra su rehabilitación totalmente, mientras que otro 25 por ciento consigue al menos disminuir la cantidad de drogas que consumen, por lo que si consumían tres sustancias se quedan con una sola, mientras que otro 50 por ciento simplemente no logran dejar su consumo.

“La edad de inicio, el mayor rango, más del 60 por ciento, se encuentra en los 10 y los 14 años de edad; el 60 por ciento de las personas que llegaron al CIJ son personas funcionales todavía, es decir, que estudian y trabajan, eso es algo bueno porque cuando son personas con un grado de adicción social, hay posibilidades de recuperación”, puntualizó.

También mencionó que durante el año pasado se atendieron un total de 549 personas, de las cuales el 84 por ciento eran hombres, mientras que el resto eran mujeres, y añadió que ese año las drogas que más consumieron los jóvenes que recibieron atención en ese centro fueron el “ice”, seguido de la marihuana, el alcohol y el tabaco.

Reconoció que cuando comenzó a operar ese CIJ, en el año 1990, se tenían en promedio cinco pacientes de nuevo ingreso de manera mensual, pero que actualmente se tienen más de 40 pacientes por mes, de los cuales un 25 por ciento tienen entre los 10 y 11 años cuando hace una década eran escasos los menores de ese rango de edad que ingresaban a este centro.

Precisó que en algunos casos, los menores son remitidos a ese centro de atención directamente de las mismas escuelas y que en otros casos son llevados por los padres de familia, mientras que ese organismo por su parte hace el análisis correspondiente de dónde les están llegando los pacientes para reforzar sus programas preventivos en esos lugares.

De acuerdo a Gutiérrez Ayala, de los jóvenes atendidos durante 2016 la mayoría eran habitantes de las colonias ubicadas al oriente y sur de la capital colimense, entre ellas los Miradores de la Cumbre, la Estancia, El Tívoli y la Albarrada, aunque también se tuvieron pacientes de todas las demás colonias de ambos municipios.

“Para nosotros son colonias de alto riesgo y ahí tenemos programas preventivos encaminados reforzar factores protectores como son la autoestima, asertividad, enfrentamiento del estrés, con talleres donde los llevemos a hacer contacto con ellos mismos y con sus emociones”, señaló.